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Aceite de árnica, ¿qué beneficios nos ofrece?

aceite de árnica

El aceite de árnica es un aceite terapéutico natural que con el paso del tiempo ha ido utilizándose más para para tratamientos musculares y articulares, además de otros tipos de tratamiento gracias a sus beneficios y propiedades. Este tipo de aceite se obtiene de la flor de árnica, que tiene múltiples usos para cuidar de nuestra salud y bienestar.

De esta forma, desde Herbolarios Diez queremos abordar los beneficios y formas de aplicación de este tipo de medicina alternativa idónea para tratar distintas partes de nuestro cuerpo que hayan sufrido golpes o contusiones.

Este aceite, que ofrecemos en frascos de 50 ml, está compuesto por Helianthus Annuus, Arnica Montan, Ascorbyl Palmitate y BHT en su mayor parte, siendo un producto de aplicación sobre la piel a través de un suave masaje de cara a ofrecer un estímulo para la circulación sanguínea. La aplicación afecta a la concentración de la sangre, evitando que se formen hematomas tras sufrir cualquier golpe en el cuerpo, aunque es importante que no se aplicado sobre heridas abiertas. Si además podemos calentar la zona en la que lo apliquemos, obtendremos unos resultados mucho mejores.

Además, este aceite terapéutico puede ser usado también en a favor de la reducción de las inflamaciones musculares que suframos en nuestro cuerpo, para lo que solamente tendremos que aplicar una breve capa de aceite u ungüento sobre la zona afectada, logrando unos resultados beneficiosos para nuestro cuerpo.

También se trata de un fuerte calmante para nuestro cuerpo, ofreciendo una solución para agujetas y dolores en las articulaciones derivados de problemas tales como la artritis. De esta forma, es aconsejable para aquellas personas que tras un día de deporte sufran de agujetas que le molesten a la hora de desarrollar cualquier actividad.

Otros de sus conocidos usos son como tratamiento facial de antienvejecimiento, previniendo la aparición de los signos de la edad gracias a su alta dosis de hidratación y su acción sobre nuestro cabello para fortalecerlo, aplicándolo correctamente en pequeñas dosis (2 gotas), durante 6 semanas, dos veces a la semana, por un periodo de 10 minutos, tras lo cual los retiraremos junto con nuestro champú habitual. 

Sin embargo, hay que tener cuidado con reacciones alérgicas, para lo que se recomienda empezar a usarlo en pocas cantidades e ir observando. No se debe aplicar sobre heridas abiertas, aunque sí se puede aplicar en contusiones cerradas. Además, es importante evitar el contacto con los ojos, por lo que es necesario lavarse sus manos tras su uso.

Debido a la presencia en elementos de toxicidad en el árnica, es importante solo consumir a través de la vía tópica, formando parte de aceite de masajes y no ingerirlo directamente. Por ello, si no se utiliza siguiendo el consejo de nuestro médico o especialista herbolario para evitar problemas estomacales, mareos, alucinaciones, encontrarse desubicado y problemas para embarazadas.